lunes, 25 de julio de 2011

De abejas y Rosas

Apenas Nadia* nos dijo que el finde ibamos a tener un veranito decidimos irnos al campo para aprovechar el calor. Porque con la edad ya no da irse a pasar frío, ¿vió?
Así que ahí estaba yo, leyendo "La Gran Epopeya" de Pacho O'Donnell al sol cuando el siguiente párrafo me enardeció: "... Para la historia oficial argentina es más grave defender los intereses de los sectores populares que la intención de enajenar parte del territorio nacional. ¿Acaso no ha honrado con una calle A Manuel García, el nefasto entregador del Uruguay, al tiempo que la ciudad de Buenos Aires ha negado un homenaje similar al patriótico caudillo santafesino Estanislao López?".
Rascándome distraídamente la rodilla, me enderezo y bramo: "ESO, PORTEÑOS ENTREGADORES!!! Y LÓPEZ, QUÉ EH?!!!"
If me mira sorprendida y pregunta qué me pasa, le leo la frase y declara: "Eso te dice ese tipo? Te voy a quemar el libro" (que se sepa que no le agrada nada de nada el autor). "¿Sabés lo que entregó López? El culo", me espeta imperturbable.
"Esssstaaaaa, entregó. Porteños entregadores, fueron entregadores, son entregadores y lo serán toda la vida". Me paro y sigo restregándome la rodilla que me pincha cada vez más. "¡Por eso votan a Macri! Así estamos!... Ay, la puta madre, me pincha la rodilla". Me alzo el vaquero hasta donde da y no veo nada, me lo bajo y me pincha mucho más, me toco y siento un bultito extraño.
Acá tengo que aclarar que soy aracnofóbica, así que cualquier cosquillita o bultito en la ropa seguro que es una araña.
"¡Tengo algo!" Exclamé al borde del pánico. "¿Segura?", me preguntó If.
En un abrir y cerrar de ojos los jeans quedaron en los tobillos, con el culo apuntando al cielo me inspeccioné la rodilla. "Sí, algo te picó, ahí tenés lastimado". Con miedo empecé a buscar en el pantalón...hasta descubrir que mi asesina era una abeja.
"¡Puta abeja del orto, seguro que ella también votó a Macri!"
"Vení, vamos a ponerte algo", dijo If arrastrándome.




*Meteoróloga del Canal Público (ex ATC)

miércoles, 16 de febrero de 2011

Hay personas que no voy a olvidar…

 

“Hay que estar preparados, los abuelos ya están grandes, en cualquier momento los perdemos”, declaró mi vieja hace unos tres o cuatro años y yo estuve de acuerdo. Esta bien que cualquiera concordaría, después de todo en ése momento; el abuelo Ángel tenía 94, la abuela Delia 84, el abuelo Adolfo 84 y la abuela Nilda 81 (los dos primeros son abuelos paternos y los segundos maternos).

Pero aunque racionalmente un@ lo sepa, nadie, absolutamente nadie, está “preparado” para la muerte de un ser querido por más viejo que éste sea. En octubre del 2009 falleció de un infarto a los 96 el abuelo Ángel, en enero; tres meses más tarde, muere la abuela Delia a los 86 de la misma “dolencia”. Mi viejo quedó devastado, en tres meses murieron sus dos padres. Me dolió, obviamente, pero no tanto como me habría dolido si fueran mis otros abuelos.

Sí, debe sonar terrible, pero lo cierto es que siempre estuvimos muchísimo más apegados y en contacto con la familia de mi vieja que con la de mi viejo. Además, los abuelo A nunca fueron muy demostrativos, más la abuela, quien siempre fue más bien fría. Así que en el caso de ellos lo mío fue una mezcla de cariño, nostalgia por recuerdos lindos y lo que escribió J. Donne:

“Ningún hombre es por sí mismo una isla; cada hombre es una porción del continente, una parte de tierra firme; si una parte fuese arrastrada por el mar, Europa perdería tanto como si se tratase de un promontorio o la casa de tus amigos o la tuya propia; la muerte de cualquier hombre me disminuye, puesto que estoy implicado en la condición humana; por lo tanto nunca busques saber por quien doblan las campanas; están doblando por ti”.

Todo este razonamiento por más real y justo que crea que es, me da culpa. Cuando lo pienso, no puedo evitar sentirme culpable por no haberlos querido más. Y digo cuando lo pienso, porque una forma de defensa que tengo es no pensar mucho en lo que me asusta, acongoja, etc, por lo menos hasta estar preparada, necesito tomarme mi tiempo.

La que peor me hace sentir es la abuela, porque al abuelo lo lloré y viajé para el velorio; pero al de la abuela no fui…y sólo se me cayeron un par de lágrimas cuando recordé que me dio plata para pagar las cuotas atrasadas de Central cuando me quedé sin trabajo. Lo cierto es que me quería, puede que no supiera o quisiera demostrarlo, lamentablemente, un@ no tiende a acercarse a la gente que parece desinteresada.

La otra vez le dije a If: “Me siento culpable, lloré más al perro que a la abuela. De verdad, boluda, ¡no te rías!” Lo cierto es que la quise, lamentablemente no tanto como debería haber sido. Jamás nos dijimos “Te quiero”. Sí le he hecho algún mimo (una o dos veces), pero de forma forzada y sólo porque me daba culpa que me viera besando y abrazando cada dos segundos a la abuela Nilda en las reuniones familiares.

Del abuelo siempre voy a recordar a un tipo tranquilo, callado, alegre, m{as buenos que Lassie; jamás lo vi enojado. En los últimos años de vida volvió al redil y afirmó ser canalla. De la abuela recordaré a una mujer fría y lejana que cuando me veía o escuchaba por teléfono se alegraba y exclamaba: “¡Hooola Eri, que linda que estás!”

¡Qué lo parió! Si al final resulta que pensar en esto me forma un nudo en la garganta…

martes, 16 de noviembre de 2010

Kalo

Cuando tenía unos 3 o 4 años tuve un perro al que le puse de nombre Gary Coleman. Sí, era fanática de la serie Blanco y Negro, así que le puse el nombre de su protagonista. Resulta que mi vieja siempre dijo: "A la primera meada o cagada del perro, chau". Gary estuvo el tiempo suficiente como para que me encariñara con él, pero cuando mi madre quedó embarazada de mi hermano encontró la excusa que necesitaba para dárselo a mi tía, porque ella no podía agacharse para limpiar...
Cada vez que iba a la casa de su nueva dueña, lo primero que hacía era preguntar por él e ir a verlo. Me daba una gran lástima descubrir lo descuidado que estaba...y fue un gran desconsuelo cuando un día la respuesta que recibí al preguntar por él fue: "Se escapó". Después de esa vez, tuvimos varios intentos de tener perro. Pero sólo nos duraban unos días, porque a la primer meada....chau. Así que tanto mi hermano como yo, nos acostumbramos a no encariñarnos. ¿Para qué, si iban a volver por donde vinieron?
Un día, hará unos diez años, mi vieja y yo llevábamos a mi hermanita a la escuela en bicicleta. Al pasar frente a una casa vemos a muchos cachorritos bastante muertos de hambre, mi madre hizo un comentario al respecto, pero lo cierto es que no le dí demasiada bola. Al día siguiente, me encontraba mirando tele tranquilamente cuando me golpean la puerta. "Porqué mierda no se lleva llave cuando sale, siempre lo mismo", pensé mientras iba a abrirle a mi vieja que volvía de llevar a D.
Nunca imaginé lo que vi al abrir la puerta.
Cual E. T., en el canasto de la bici de mi madre había un cachorrito que temblaba a más no poder, la miré a mi vieja totalmente azorada. "Qué hiciste?", susurré. Su respuesta fue: "Pasé por la casa de ayer y le pedí uno, me daba lástima lo muerto de hambre que estaban". Mi respuesta lógica fue: "Sí, y al primer meo se lo mandás con moño"....
El "tipo" fue vivo, jamás meó o cagó adentro. Sólo lo hizo una o dos veces años después y sólo porque estaba enfermo. A mi vieja se la compró de una. Con migo tardó más, no quería encariñarme. Para ponerle nombre hicimos una votación. Ganó mamá. Se llamó Kalo (con K), en honor a su pintora preferida, Frida Kalo.
El muy guacho nos ha hecho correrlo por todos lados y estaba lleno de cicatrices por pelearse con los perros de la cuadra. Afuera era feroz, salvo con los pájaros, que se tiraban en picada para picotearlo. En casa era un dulce. Aunque al único al que le hacía caso era a mi viejo. Mi madre, hermano, hermana o yo podríamos quedarnos sin voz de tanto gritarle que ni cinco de bola nos daba. Mi viejo con un sólo gesto conseguía su cometido. De ahí la broma familiar de "a vos el único que te hace caso es Kalo".
Hoy en el trabajo recibí el siguiente mensaje de texto de parte de mi madre: Se murió Kalo. Estoy muy mal, era mi compañerito, ¿qué voy a hacer ahora? Contuve las lágrimas hasta donde pude, al final tuve que encerrarme en el baño para llorar algo. Ahora mismo lloro en el ciber mientras escribo esto. Mierda que se hizo querer el guacho.
Te voy a extrañar mucho Kalo.

sábado, 30 de octubre de 2010

Toda historia tiene un principio...

En mi familia se respira fútbol, muchos somos de Central y otros no. Aunque, la verdad sea dicha, somos más los canallas, por lo menos del lado materno, que es con quien estamos más unidos. Y como para no serlo, si después de todo fue familia de ferroviarios*. Así que imagínense lo "interesante" que han resultado algunas reuniones familiares. Es por ello, que mi madre me inculcó un dicho desde que tengo memoria: "En la mesa; de religión, política y fútbol; no se habla". Porque también se respira política, aunque no tenemos ningún familiar metido en ella.
Mis viejos y hermanos no son de Central, al igual que mi primo menor y mi abuelo, mientras que la abuela, mi tío, tía, mis dos primos mayores, mis tías abuelas ("Pepa" y Navía) y el hijo de ésta última son canallones. Si se preguntan porqué soy Canalla siendo que la flía cercana no lo es, hay dos versiones: la verdad y la que imaginaron mis viejos para consolarse (bah, a mi vieja le importa un pito el fútbol, no tiene ni idea de nada).
La historia inventada cuenta que me hice de Central porque mi abuela me sobornaba diciéndome que me compraba tal o cual cosa si me hacía Canalla. La historia verdadera dice que ambos lados de la familia me decían de qué cuadro tenía que ser, y yo, para que no me jodieran, a ambas partes les decía que era de su equipo...hasta que en un cumpleaños me agarraron todos juntos y me apretaron para que me definiera: "De Central", respondí sin dudar. Y así fue que empezó mi amor por el Canaya.
Pepa se encargó de hacerme conocer "el Gigante de Arroyito"**, y ella fue, junto con la abuela, la responsable de mi elección futbolística. La primera vez que fuimos a la cancha las mujeres no pagaban entradas, así que miren si hace tiempo. Lo que recuerdo de aquel momento es que los jugadores se veían muy chiquitos y que nos gritaban cosas por tener unas cañitas de pescar (la cancha está frente al río y nosotras habíamos ido a pescar, no duramos mucho y cuando pasamos por el estadio, vimos luz y...).
Es justo decir que también fue ella quien me hizo conocer el estadio de Nob cuando llevó a mi hermano por primera vez. Y que conste que la abuela le ha regalado cosas de Nob tanto a mi primo como a mi hermano, así que esto deja en nada la idea de que me sobornaban....
Deben saber que no es fácil ser la oveja negra de la familia. ¿Saben las veces que deseé ir a la cancha acompañada de mi viejo o de mi vieja...? Es muy lindo ver a las familias en los estadios, todos juntos sufriendo o alegrándose de la suerte que corre tu equipo. Porque no es lo mismo ir con tu primo a amiga, es otra cosa. En casa festejo sola o me encierro de la misma forma si les toca festejar a ellos. Cuando una está feliz el otro está triste y viceversa.
Cuando tuve edad suficiente comencé a ir sola, en la adolescencia, con V (una amiga) y su padre, A. Claro, una persona que va sola y no se caracteriza por su simpatía, más que un hola y chau o algún comentario sobre una jugada, no comparte más con l@s hinchas cercanos. Así que imagínense esta situación: V, A y yo presenciando un partido, de repente, ¡goool de Central! Yo levando los brazos y grito de cara a la cancha, pero repentinamente me siento arrastrada y abrazada por V y A. Quedé sorprendida, agitando los brazos indefensa y descolocada. Con el tiempo me fui acostumbrando. Cuando comencé a ir con mi primo mayor (G), ya me giraba para abrazar y ser abrazada con total fluidez.
En mi casa aprendieron que no debían hablarme cuando miraba un partido, y si Central perdía, no debían hacerlo hasta pasado un tiempo prudencial. O hasta que yo hablara. Y comía antes o después, porque durante me caía mal la comida.... Con mi viejo se puede hablar de fútbol, a pesar de ser leproso, es más, con él y sólo con él nos hacemos bromas mutuas sin que corra sangre. Yo, a verlo con la camiseta: "Uy, que frío! Trajiste el aire acondicionado portátil?" Él al verme con la camiseta a mi: "Te vas al carnaval con ese disfraz?"
Muchas veces me ha dicho que no quería que pierda Central (a menos que jugara contra ellos), porque no quería verme volver triste de la cancha. Otra declaró (tener en cuenta que es mi viejo): "Central tiene tres cosas lindas: la Marcha, la Cancha y mi hija..."
El único motivo por el cual no fui a la cancha en cumpleaños familiares o fechas como el día de la madre o el padre, fue para no escuchar a mi vieja. Ella odia el fútbol, creo que más que nada para contrarrestar que el resto de nosotros (marido e hijos), seamos apasionados de él. Aunque lo cierto es que no le gustan los deportes en general. Al principio, era una lucha ver un partido, porque había que escuchar sus quejas "todo el día fútbol, ya me tienen cansada....y blá blá blá".
No digo que esté bien, pero si ella no hubiera hecho tanto escándalo (y en el fondo yo no supiera que tiene razón y el fútbol no debe ser más importante que la familia), que no quepa ninguna duda que habría ido a la cancha sin dudar. Obvio que mi hermano lo hace y se cagó en lo gritos iniciales de ella, ahora ni se mosquea la guacha. Claro que ahora, como todos se van a ver a Nob (mi viejo y mi hermana por un lado, mi hermano por otro), ella dice que esas horas sola son un descanso merecido...
Las vueltas de la vida hicieron que que hoy me encuentre lejos de Rosario y que vea a Central sólo en la tele (con una sola excepción que relataré en otro momento). Además, a If no le gustan los deportes y mientras yo miro el partido, ella se pone a hacer sus cosas. Aunque a veces me hace compañía. Y es simpatizante de Boca.
Esas mismas vueltas de la vida hacen que ella, mujer de pocas palabras, se ponga a hablar sin parar: "¿Dónde están los (jugadores) que conocemos? ¿Núñez me gusta, por qué no lo querés? Ése es pariente del técnico (Danelón - Madelón...¡por dios, ante eso no queda más que reír!) A Méndez lo queremos, etc, etc". Mirá si serán guachas las vueltas que yo, que exigía silencio durante los partidos, en un principio admití sorprendida tal audacia y ahora las aprecio como gotas de agua en el desierto.
Mirá si la amaré que elijo ir con ella al campo, a pasear o al Congo sabiendo que juega Central. Después buscaré información desesperada, mandaré mensajes a mis viejos para que me digan cómo vamos y demases, pero mi prioridad pasó a ser ella. Eso no significa que Central signifique menos, simplemente ocupa otro lugar. Sigo sufriendo y alegrándome con el canalla y reorganizo todo lo que pueda por él, menos a ella.
Cosas de la vida.



* El Club Atlético Rosario Central fue fundado por empleados del ferrocarril en 1889.
** Nombre del Estadio de Rosario Central.

domingo, 12 de septiembre de 2010

Sean eternos los laureles!!!

 




El mejor seleccionado nacional, sin lugar a dudas. Gracias, Leonas.


domingo, 5 de septiembre de 2010

Todos los caminos conducen a...




A If la "conocí" chat mediante, a fines de diciembre del 2008. Personalmente a fines de enero. El 1 de febrero fuimos novias y 15 días más tarde (más o menos), se lo dije a mis viejos. La última charla con mi madre, esa que me permitió vivir sin más persecuciones, debe haber sido a principio o mitad de abril. Días más tarde le anuncio a mi sra. madre: "Mirá el finde viajo a Buenos Aires para festejar el cumpleaños de Inés. Te aviso porque sé que van a festejar el cumple del tío (en mi casa). No me cuenten".
Domingo, mañana es el cumple de If y vos lo sabés muy bien, por eso a lo único que podes achacar tu respuesta a la siguiente pregunta es al desconcierto y a la sorpresa. "¿Cuándo es el cumple de If?", pregunta tu madre mientras ambas están en el patio, vos para que te dé el aire y te seque la mascarilla que te puso para hacerte limpieza de cutis. Mente en blanco. "Ehhh, creo que mañana". Era la primera vez que tu madre la llamaba por su nombre. Estúpida, ¡¿cómo que 'creo'?! "Sí, sí, es mañana, pero lo festeja el finde..."
Un rato más tarde estás por subir a tu habitación cuando tu progenitora te dice: "Si querés sacar algo de allá* para regalarle revisá y elegí lo que quieras". Totalmente shockeada emitís sonidos guturales y huís. "No sabés lo que hizo mi vieja!", le espetás a If por msn. Le contás y agregás: "No podés negarte, es la primera vez que ofrece regalarte algo, tenemos que aceptarlo. Y además te llamó por tu nombre, yo pensé que ni lo sabía". Al día siguiente... "Cuando me dijiste que eligiera algo para If, ¿fue de verdad?" Tu madre te miró sorprendida: "Sí, ¿por qué?". Le dijiste cualquier cosa y juntas fueron a ver qué elegías.
En algún momento entre fines de abril y principio de mayo, tu hermano y su novia anunciaron que iban a tener un bebé. Eso, definitivamente, ayudó a que tus viejos llevaran un poco mejor el hecho de que fueras lesbiana. O por lo menos eso creés vos. A fines de mayo te salió un trabajo en Baires y partiste hacia allí raudamente, rompiendo por segunda vez el corazón de tus viejos, quienes aún hoy hacen visibles esfuerzos por no llorar cuando te acompañan a la Terminal MM de Rosario para despedirte tras cada viaje de visita.
Tu cumpleaños y las fiestas las pasaste con If y su flía. Aunque pocos días después de cada una de ellas viajaste a Rosario. La verdad es que podrías haber viajado, pero vos también tenés tu lado... perverso, digamos. Y la cosa es que te daba por las reverendas pelotas que aún no invitaran a If. Suponés que fue una especie de venganza, escarmiento o vaya a saber qué de tu parte. Aunque lo cierto es que querías pasar esas fechas con ella.
Todo ese tiempo, tu madre hizo cada tanto chistes con If, por ejemplo: supermercado rosarino, ella sabe que a If y a vos las pierden los chocolates (obvio que a ella también), cuando la ves dirigirse a una góndola de chocolates en oferta le espetás en broma: "Largá los chocolates, gorda!" Ella sonríe y fingiendo enojo e indignación contesta: "¡¡Aaaahhhh!! ¡Los estaba comprando para que te los lleves, pero ahora le voy a decir a If que se los mando a ella y que a vos no te deje tocar ninguno!"
En marzo del 2010 mientras estabas en Rosario, m (tu madre), te comenta que ya está conversando con tu padre para que en algún tiempo próximo inviten a If a visitarlos. Pero ella cree que antes sería mejor que se vieran en algún lugar neutral para que no se sienta incómoda (¿If o ellos mismos?). El encuentro terminó siendo en Baires y sólo viajó tu madre para "preparar el camino".
La fueron a buscar a Retiro un sábado temprano y tras dejar los bártulos en tu casa la llevaron a la Feria de Parque Centenario. If te preguntó si querías que se fuera a dormir a su casa, pero te negaste rotundamente. "Ni se te ocurra, si no lo va a tomar como norma y no quiero eso. Tiene que entender que sos mi novia y que dormimos juntas, que asuma las cosas como son". Puede que resultes dura, pero creés que hacerlo de otra forma sería "alargar la agonía". Antes de irse, mi madre le dijo a mi novia que la había pasado muy bien y que ya la iban a invitar para que fuera a Rosario.
27 de abril. Cumpleaños de If. Ella está algo resfriada y por ello malhumorada. Suena el teléfono y lo atiende con un casi ladrido, es mi madre. Shock. La saluda por su cumple y le dice dos o tres cosas más. "Esperá que te quieren hablar", se hace la misteriosa y eso aumenta el malestar de If. "Hola", dice la voz de tu padre** (chan!). "Feliz cumpleaños. ¿Cómo la estás pasando, te hicieron muchos regalos?" If respondió escuetamente lo que el resfrío y el shock le permitió hilvanar. Para despedirse, tu viejo dio la estocada final. "Mirá que cuando quieran venir a visitarnos son bienvenidas".
Instantes después tu madre te manda el siguiente mensaje de texto: "Llamé a If por el cumple. Adiviná quién la saludó. Te vas a caer de culo", (sic, más o menos, mi vieja escribiendo mensajes es horrorosa). Tras contestar que mi padre, le pregunté si le había tenido que torcer el brazo. "No, le dije que la iba a llamar y le pregunté si la iba a saludar. Me dijo que por supuesto. La invitación la hizo él sólo, yo no le dije nada."
Al fin.





* Allá es una pieza a la que mi madre llama negocio que es donde tiene las prendas de crochet que teje para vender.
** Aclaremos algo, la que lleva los pantalones en mi casa es mi madre. Mi familia, en general, es una familia matriarcal; mi abuelo materno puede (o podía cuando era más joven) asustar mucho, pero la palabra final la tiene mi abuela. En casa es más o menos lo mismo, la única diferencia es que mi a mi viejo el único que lo obedece es el perro, después no asusta a nadie.