lunes, 2 de agosto de 2010

Una nueva esperanza...

El imperio contraataca...
Entraron a tu pieza y te dijeron que querían hablar. Mierda, ¿por qué no me dejan tranquila? Le diste la espalda a la PC y te resignaste a escucharlos. Hoy era un día malo. Pero había una diferencia, las otras veces vinieron a vos como dolientes, incluso cuando volaban acusaciones, ahora la mano venía diferente. Este era un ataque ponzoñoso dirigido a derrumbarte, ya no había ningún disimulo, era matar o morir.
Sos una persona muy pasional que  adora debatir y polemizar, pero que a su vez es tranquila y no tolera los gritos y las discusiones vanas. Si ves que por más razones que le des a alguien no va a salir de su cuadradito, dejás la disputa y que hable sol@ sin emitir sonido y con mirada hastiada. Tenés que reconocer también que sos muy leche hervida y que puede que, en ocasiones, dejes de discutir para evitar estrangular al otro. Y para finalizar, ya que estamos en plan de confesiones, también sos ácida e irónica si la ocasión lo permite. Tantísimas veces tuviste problemas con la gente por mirarlos con cara de "asquerosa repugnante" (termino descriptivo utilizado por tu madre). Dicha cara consiste en ceja derecha arqueada y sonrisita socarrona torcida, además de una buena mirada sobradora.
Bueno, retomando. El pelotón de fusilamiento (papá y mamá) se trajo toda la munición posible para derrumbar tu "Álamo". Volvieron a explicarte que el ser gay estaba mal, al igual que estaba mal matar o violar. Ah, bueno y resulta que ahora estoy a la altura de un violador...¡qué bien! Pero el tonito usado ya no era doliente, ahora directamente te estaban acusando, retando, juzgando y todos los ando que te ocurrieran. Probablemente creyeran que esa era una buena forma de doblegarte. Deberían haber sabido que de esa forma no te iban a sacar buena. No estás segura de cuál fue el momento en el que comenzaste a poner tu expresión asquerosarepugnante, por ahí fue cuando te pasaron al bando de los violador o puede que fuera cuando metieron en el medio a tu ahijada de 2 años.
Aunque no se lo dijeras a nadie (puede que lo hayas hablado con If), el tema te preocupaba. Cuando tu primo y su mujer se enteraran de que eras lesbiana, ¿dejarían que estuvieras con M o tratarían de evitar que se vieran? No había forma de saberlo. Y te angustiaba que no puieras ver a la gorda, cuando lo pensabas. Porque tu mecanismo de defensa tiende a librarte rápido de pensamientos angustiantes, los hace a un lado hasta que sea necesario.
"¿Qué le vas a decir a M?", disparó sin piedad tu madre. Mierda, un uppercut a la mandíbula y un gancho al estómago. ¡Qué puntería! "Yo no tengo porque decirle nada a M, eso le corresponde a los padres", respondiste rápido y sin dudar. Pero sangrabas por la herida, aunque la clave estaba en no dejar que el "enemigo" oliera la sangre. El round siguió por el mismo camino, ellos tiraban golpes por todos lados y vos los esquivabas lo mejor que podías con cara sobradora y mutismo. Mientras salían, tu madre intentó un último jab: "Vos me heriste, así que no veo porque ahora no te pueda herir yo". Tu única respuesta fue una ceja alzada y una mirada escarchante.

El regreso del Jedi...
No más lágrimas. Decidiste cortar por lo sano y aplicar la frialdad. Hablabas con tu madre lo justo y necesario y sólo de cosas intrascendentes. Dejaste de decirle que la querías, dejaste de abrazarla y sólo de dabas un beso cuando te levantabas de dormir. No fue algo consiente, pero después del último ataque pusiste un muro delante tuyo y, ¡todo el mundo a distancia! Bueno, puede que sólo tu vieja, porque con tu papá hablaban como si nada de fútbol y eras igual de cariñosa que siempre. No sos muy buena con lo temporal, para qué mentir. Así que aunque en aquel momento te parecieron siglos, puede que sólo haya durado 15 días o un mes la "guerra fría".
"Estoy enojada", anunció tu madre mientras preparabas la mesa para almorzar. ¡Puta, madre! ¿Y ahorá qué mierda pasó? La miraste arqueando una ceja inquisitiva. "Estoy enojada porque ya no me decís que me querés, ni me abrazás..." Suspiraste. "Mirá mami, ahora quiero comer tranquila, después hablamos". Ella aceptó. Cuando la mesa estuvo libre y los platos lavados, guardados y secados quiso que le hablaras.
- Mirá mami, yo no sé qué pretendés, pero ya me cansé del maltrato. ¿Viste cuando a los perros les pegás y les pegás y no pasa nada, hasta que un día se cansa y te muerde? Yo no te voy a morder, pero me voy a proteger. No podés pretender compararme con un violador y que al otro día tenga ganas de abrazarte, yo no me puedo poner una careta y hacer como que todo está bien.
- ¡Yo no te comparé con un violador! Y si te lastimé fue sin intención...
- Sí, lo hiciste. Jamás les dije que dejaran de pensar como pensaban sobre el tema, jamás los obligué a nada, simplemente les conté lo que me pasaba porque nunca les había mentido y no quise empezar ahora. Intenté hacerlo lo más rápido posible para evitar que creyeran que les había mentido o que les tomaba el pelo...
- Por ahí hubiera sido mejor que nos mintieras - declaró tu madre.
¡¡¡Ah, bueno!!! - Lo que creo, es que en el futuro ustedes van a estar por un lado y yo por otro. No digo que los deje de ver completamente, pero ustedes acá y yo allá...los llamaré para navidad y cumpleaños, pero nada más. If es una buena mujer, me quiere y yo la quiero...ustedes se la pierden. Yo no quiero que nos separemos, pero por como vienen las cosas no creo que haya otro camino.
- Bueno, no quise lastimarte. Vamos a tratar de dejarte tranquila.
Creés que la charla fue más o menos así, pero ya pasó tanta agua bajo el puente que se te olvidaron muchos detalles. Lo importante es que cumplió con su palabra, ni ella ni tu viejo volvieron a decir ni A sobre el tema. Había llegado tu momento. Porque si antes no querías emitir sonido para evitar que volvieran a la carga, ahora nombrabas a If siempre que podías. Querías que ellos se acostumbraran a su nombre, que entendieran que era y sería parte de tu vida, así que siempre que podías metías su nombre en el medio. Tu intención era que en algún momento, la incluyeran en la familia. Tu familia era importante para vos. If era importante para vos. Y por nada del mundo querías perder alguna parte....

sábado, 31 de julio de 2010

La Torta de manual...


Los días fueron pasando y la cosa parecía tranquila, tal vez demasiado, como la calma que precede la tormenta. Pasabas la mayor parte del tiempo en tu habitación, sólo bajabas a comer y hablabas lo justo y necesario. Cada tanto tus viejos te acorralaban y te hacían preguntas de todo tipo que, según mi madre: "me iba a tener que aguatar porque ellos querían saber". Ver a tu vieja tan mal te cargaba la culpa del mundo sobre los hombros, fue así que le preguntaste si quería que contactes con el psicólogo que le habías dicho. Aceptó.
¿De dónde ibas a sacar un psicólogo que tratara estos temas? Porque tampoco era cuestión de mandarlos a uno que les aconsejaran que te tenían que quemar por torta o algo por el estilo. Así que te exprimiste el cerebro hasta recordar el nombre de la asociación que siempre aparecía en Plan A* cuando hablaban de homosexualidad. Entre Google y tu memoria, dieron con ella. Vox Asociación Civil. Le mandaste un mail al presidente, Guillermo Lovagnini, pensando que iban a tardar siglos en responder, pero al día siguiente tuviste respuesta. S
e puso de acuerdo con tus viejos en el día y la hora y concretó una cita con una psicóloga. Tanto If como Talita te llamaron "torta de manual". No tenías ni idea del porqué.
Tus viejos trajeron de la entrevista una revistita, que Talita e If criticaron a más no poder. Esa fue la primera y última reunión a la que asistieron. La mayor parte del tiempo te dejaban tranquila como si nada hubiera pasado, pero cada dos o tres días te acorralaban en tu habitación para reclamarte, rogarte, "insultarte" (poniéndote al mismo nivel de un violador o asesino) o pedirte que reconsideres. 
Fueron días y meses difíciles, aunque te repetías que había chicos que seguro que la habían pasado muchísiiiiimo peor. Por suerte tenías a If para acompañarte, eso te ayudó a llevar la situación con entereza, aunque la verdad  es que nunca te arrepentiste de lo que hiciste y cómo lo hiciste. 
Viviste las situaciones más vizarras, porque a veces podías hablar con tu vieja como antes, ella te pedía que les dieras tiempo y hasta bromeaba (medio en serio). "El otro día hablábamos con tu papá...y decíamos que ya nos imaginábamos viéndote en el desfile** gay por televisión". "Ni loca, vos sabés que no voy a ningún tipo de marcha, no me gustan esas cosas, ¿cuándo me viste ir a alguna? No, no, las marchas y manifestaciones no son para mí, deíle a papi que se quede tranquilo".
Pero en otro momentos, surgían cosas como esta: "Vos no tenés intención de repensar esto, me dijiste que sí para que no te joda", reclamó tu viejo. "Encima nos querés hacer pensar como vos, por eso nos mandaste a un spicólogo que nos quería cambiar la cabeza, nosotros no somos los que tenemos que ir a un psicólogo..." acusó tu mamá. 
Así transcurrían las cosas en tu casa, y vos en lo único en lo que pensabas era en irte a vivir sola, no soportabas el clima que se respiraba, nunca sabías si el hoy era un día "bueno" o si cualquier cosa iba a hacer que te volvieran a acribillar a reclamos o que te hicieran sentir como una basura por herirlos. Tenías que conseguir trabajo con urgencia, porque depender de ellos en esa situación empeoraba todo. La cosa no parecía que fuera a tener fin, pero te equivocabas...








* Programa de televisión rosarino.
** Léase la Marcha del Orgullo

lunes, 1 de febrero de 2010

Alcemos la copa!!!



Siempre me gustó leer, supongo que fue porque cuando era chica mi mamá me leía cuentitos. Mis preferidos eran los de aventuras y los románticos. Cuando crecí, siguió mi amor por la lectura, pero a ella se sumó el cine. Y aunque amplié la selección de temas, el romance y la aventura siguieron a la cabeza de la lista.
Creo haber dicho que el amor de mi adolescencia fue Kevin Costner, y no se equivocan si imaginan que cuando hizo de Robin Hood mi amor por él creció aún más. Vi millones de veces la peli y recuerdo que en una oportunidad mi viejo me dijo al verme suspirar: "Ya vas a encontrar a tu Robin Hood". Se equivócó. Y acertó al mismo tiempo.
Verás, realmente esperé por Robin Hood, pero ninguno daba con la talla, hubo momentos en los que pensé que no lo iba a encontrar, pero como soy una persona optimista, casi inmediatamente hacía a un lado el pensamiento y me ponía a imaginar mi gran historia de amor que, porqué no, también incluiría aventuras. El tiempo pasó y un día te encontré. Lo que ni mi viejo ni yo nos imaginamos fue que...¡Robin Hood era una mujer!
Claro que durante un tiempo, dos días, creímos que habíamos encontrado a nuestra mejor amiga, pero nos equivocamos de cabo a rabo. Lo que encontramos fue el amor. Puede que una creyera que sería un romance de verano, mientras que la otra aseguró que no era así. Puede que tomaramos un post de Talita para ejemplificar lo que podría o no ser nuestra incipiente relación, claro que cada una lo interpretó a su manera.
A una le gustan las pelis pochocleras, a otra las europeas; a una el pop y lo melódico; a otra Sabina, Metallica y cía; una lee novelas románticas, policiales y de aventuras, otra libros de historia y autores latinoamericanos; una es desordenada, soñadora y optimista, la otra ordenada, con los pies en la tierra. Según una, tener gustos distintos no era malo, según la otra podría serlo; una es risueña, la otra seria...
Ambas amamos a Frank Sinatra, nos gustan las noches estrelladas, el campo, la naturaleza, ver pelis, leer, estar juntas, los helados, gastar en Easy, Robert Downey Jr., Amy Brenneman, la tranquilidad, los arco iris, las pizzas, el huevo frito. La seria le hace bromas a la risueña y dice que es así sólo con ella; a la risueña le encanta. La risueña supo ser mandona e impaciente, pero desde que está con la seria es un león domado y mimosón.
Sí amor, llegamos a nuestro primer Machu Pichu...¡Y cómo disfrutamos del camino! Durante la travesía la relación se volvió más fuerte, compartimos mucho de todo. Estuviste ahí en momentos tristes y en los felices. Apoyándome, haciéndome bromas, consolándome, amándome, riéndonos.
Hoy cumplimos nuestro primer año juntas. Y diré que te amo con locura. Me hacés inmensamente feliz y...¡Gracias! Sí, gracias por hacer realidad mi historia de amor, ¡con aventuras incluidas! Este tramo del camino fue inmensamente disfrutado y saboreado. Espero que nuestro nuevo sendero nos depare tanta felicidad y amor como este.
¡Por mil años más, cielo!
Te amo.

sábado, 26 de diciembre de 2009

Un día como hoy...

...nos encontrábamos Talita y yo chateando a más no poder. Era tarde, pasada las doce de la noche. De repente, veo que If, una reciente comentarista de T, escribe un comentario que sobre algo que dije, así que le respondo. Obvio que al mismo tiempo seguía boludeando con la autora del blog.
Comentario va, comentario viene termino diciéndole a Talita que If estaba online: "¿Qué te parece si la invitamos a chatear?", T acepta. Mientras yo le escribo un mail que decía: "Si está tan aburrida como nosotras, la invitamos a charlar por msn", o algo por el estilo, T la agregó de prepo.
Esa noche el menàge duró como seis horas, creo que no hace falta decir que nos acostamos como a las seis de la mañana, no?
Al día siguiente me dirigiste la palabra por msn y charlamos millones de horas, sólo nos interrumpimos para cenar, pero después la cita continuó. Al otro día pasó lo mismo. Para colmo, mi ladera se fue al sur y nos dejó solas. Cualquiera diría que hicimos un desastre! Un hermoso desastre. Chateábamos tanto que sólo dormíamos unas horas.
Resulta que un día llega un msj de Talita preguntando como estoy al que respondí: "Bien, chateando hasta las mil quinientas con If", la respuesta fue algo así como: "Si siguen así van a terminar enamoradas ustedes dos". Cuando le dije que en eso andábamos, enloqueció.

Hola amor, hace un año nos "conocimos" y fue de lo mejor que me pasó en la vida. Me hacés muy feliz y te amo con locura.

miércoles, 2 de septiembre de 2009

En esta tarde gris...



…me brotó decirte que te amo profundamente.
Y agregar que adoro tus ojitos verdes, que cuando me mirás amenazadoramente me resulta imposible recatarme, porque lo único que puedo pensar es en sonreír y sugerirte con voz profunda: “¡sí, pegáme y llamáme Marta!
Otra cosa que me encanta es tu largo pelo negro. El muy turro en un principio intentó ahogarme y enredarme entre sus hebras, la verdad es que se portó como todo un guardián. Pero ya me ha dejado entrar y ahora sólo me hace alguna que otra cosquilla en la nariz. Es hermoso cuando está suelto, te hace parecer una guerrera amazona, pero me gusta mucho más cuando está recogido y deja al aire tu irresistible cuello.
Mmm…esa parte de tu cuerpo es la tentación pura para mis labios, ellos sólo quieren besarlo con adoración. Y ni hablar del lugar justo donde se juntan el hombro y el susodicho cuello, ese escondrijo es droga para mis labios.
Me pone toda blandita y tonta cuando sos dulce y mimosa, me dan ganas de abrazarte fuerte y no soltarte más. Decir que quisiera bajar corriendo de una montaña al grito de Jerónimo, es demasiado, ¿no? *
El tenerte abrazada cuando bailamos en tu cuarto tarareando Strangers in the night, es hermoso, pero hacerlo en el campo bajo la luz de la luna y con las estrellas espiando, es insuperable.
Para ir terminando (así me dedico a trabajar…), te diré que tus piecitos son sexys y que ese huequito que se forma entre tu labio inferior y la barbilla fue hecho para mi labios.
¿Te dije que te quiero?


*Referencia a El complot

sábado, 11 de julio de 2009

El sol brilla tanto que a veces lastima




...al día siguiente...
No recordás si fue tras desayunar o después de almorzar cuando tu vieja, con cara de circunstancia te dijo que no te fueras, “que querían hablar con vos”. Oh-oh. Tanto ella como tu viejo estaban sentados a la mesa y no parecían muy amistosos que digamos. Pero bueno, nunca creíste que fuera a ser fácil... ¿o sí?
Empezaron preguntándote cómo la habías conocido, cosa que ya sabían, pero respondiste obedientemente que por internet. Sabías sin lugar a dudas que el ataque vendría por ese lado, mejor dicho, empezaría por ese lado. Te preguntaron cómo podías estar tan segura de estar enamorada. “Porque sí, si no estuviera segura no es habría dicho nada”. Quisieron saber desde cuando la conocías, respondiste que personalmente desde fines de enero y virtualmente desde fines de diciembre. Ahí abrió la boca tu viejo para darte una estocada: “Fuiste a Buenos Aires para confirmar que te gustaba. No la conocías, no sabías dónde te metías, sin embargo fuiste igual y te encamaste”. Ese sería un excelente momento para desaparecer. “No entiendo, Erica, siempre fuiste tan inteligente...y ahora salís con esto”, el tono era de enojo. Después le tocó el turno a tu vieja.
“La verdad es que te imagino con otra mujer y me das asco”, escupió. “Ayer estaba tranquila porque me tomé un tranquilizante después de hablar con vos, pero anoche no pude dormir, la cabeza no me paraba, siento que me va a explotar. No sé si voy a poder superar esto, no sé”. La posibilidad de que le pasara algo te asustó y te llenó de culpa. Te pusiste a llorar.
“Se los conté tan rápido porque no quería mentirles, no quise dejar pasar más tiempo para que no sintieran que les había tomado el pelo. No les pido que entiendan, no les exijo nada, sólo les cuento lo que me pasa. Sé cómo piensan sobre el tema y no les pedí en ningún momento que lo hagan de otra forma”. Tu madre volvió a tomar el guante: “Sí, sabés lo que pensamos, y vos pensás igual. ¿Y ahora venís con que te gusta una mujer?”, otra vez la cara de asco.
Suspirando les dijiste que era verdad, antes pensabas como ellos, pero que desde hacía unos dos o tres años atrás leíste y averiguaste sobre el tema (en blogs y otros lugares) y, poco a poco, fuiste cambiando de opinión (aunque ni por asomo te considerabas lesbiana). Te diste cuenta que antes eras una ignorante, pero eso no se los dijiste, no era el momento, y la verdad no hacía falta, no te interesaba convencerlos de nada. “A nosotros nunca nos dijiste que habías cambiado de ideas”. Cuando replicaste que en las charlas con tu viejo dejaste entrever un cambio en tu forma de pensar, ellos lo negaron. No discutiste, sería en vano. Te siguieron bombardeando desde todos los sectores. "Hacete a la idea, esa mujer nunca va a pisar esta casa", dijo alguien, aunque no recordás quién. En un momento soltaron que tanto tu hermana (17) como tu hermano (25) afirmaron saber que eras lesbiana... ¡Ah, qué bien! ¡Ellos lo sabían y vos no! Y era obvio porque te gustaba el fútbol (tanto verlo como jugarlo). “Eso es una estupidez”, exclamaste indignada.
Ellos siguieron atacando. Pasaban de ser hirientes a dolientes en cuestión de segundos. La culpa te carcomía, no por lo que sentías hacia Si, si no por el dolor que le causabas a tu familia. “¿Qué pensás hacer? ¿Lo vas a decir?”, te preguntó tu vieja. Respondiste que no tenías problema, aunque por ahí no creías necesario decírselo a tus abuelos que ya estaban muy grandes. Tu progenitora volvió al ataque: “Sí, no se lo digamos. Yo a mi mamá la quiero y no quiero que se muera”, nuevamente la mirada de odio. “No les digamos esto porque los matás. Yo tengo ganas de pegarme un tiro. No sé cómo voy a superar esto”. Otra vez culpa se adueñó de vos.
“Sabía que no les iba a resultar fácil así que estuve averiguando por internet de alguna entidad que ayude a padres de gays y lesbianas, y encontré una que suele salir en programas de tv cuando hablan del tema. Si quieren, me comunico con ellos y pregunto si tienen algún psicólogo con el que puedan hablar para que los ayude”. Tu vieja dijo que sí, porque ella sola no iba a poder salir adelante. Te martirizaron durante un tiempo más, prácticamente te acusaron de destruir la familia, antes de dejarte ir. Estabas hecha polvo.
Te sentías culpable, estabas triste y desconsolada. Si te llamó a través del MSN para enterarse de lo que había pasado y te encontró destruida. Te acompañó toda la tarde y casi toda la noche, te consoló, te mimó y secó tus lágrimas con sus palabras. “Mañana viajo”, le dijiste que no lo hiciera, que no gastara en un viaje de un sólo día, que para colmo estaba lloviendo, ¿qué iban a hacer? A ella no le importó, dijo que la necesitabas y que quería estar con vos. Te entibió el corazón, te arropó, te amó.
Pero no fue la única que te cuidó, cuando tuvo que irse por unas horas le dejó la posta a Talita para que te animara. Ella te aconsejó y dijo que les dieras tiempo, aunque también te felicitó por habérselos dicho tan rápido. Te dedicó un post y una canción que te hicieron llorar aún más. Te pasaste casi todo ese sábado gris y lluvioso llorando.
Al día siguiente te levantaste y lo único que les dijiste a tus viejos fue que no comías y que salías. Agarraste el piloto y bajo la lluvia te fuiste a buscar a Si. Fue increíble, pero con sólo verla te sentiste mejor. Dos segundos antes, si te soplaban, llorabas. Al tenerla con vos, toda la tristeza y la angustia desaparecieron. Se abrazaron, vos sonriente y ella apenada. Llovía a cántaros, pero para vos había salido el sol.
Continuará...

sábado, 27 de junio de 2009

Saliendo de la oscuridad....




No habían pasado ni 15 días desde que te pusiste de novia con Si cuando decidiste que se lo ibas a decir a tus viejos. Desde el principio le comentaste a ella que no ibas a dejar pasar mucho tiempo porque no querías mentirles o que pensaran que se lo habías ocultado. Siempre tuvieron una excelente relación, jamás les mentiste (nada importante por lo menos) y no ibas a empezar ahora.
Te sentías tironeada. Ella quería que viajes y vos querías viajar. Pero ¿cómo justificabas otro viaje tan rápido? El problema era que estabas sin trabajo, si no, no tenías que dar explicaciones de cómo gastabas tu plata. Pero principalmente, no querías mentir.
Hoy era el día. El sol se estaba ocultando y era el momento justo en que no es de noche ni de día. Empezaste a dar vueltas por la pieza tomando aire y buscando en tu cabeza las palabras necesarias, aunque sabías que llegado el momento saldría de cualquier forma. El corazón te latía a mil, tenías las manos frías, húmedas y temblorosas. Estabas hiperventilando.
Bajaste la escalera. Tu madre estaba haciendo algo en la compu. La luz estaba apagada. Estaban solas, tu viejo, tu hermana y tu hermano estaban en la cancha. Era ahora o nunca...te paraste detrás de ella, abriste la boca y...te diste media vuelta y te fuiste al baño.
Te sentaste en el sillón, ella te sonrió débilmente y volvió a mirar la pantalla. Te frotaste las manos y tomaste aire. Estabas asustada. Pero no ibas a retroceder ahora, ¿no? Estabas a un paso, mejor hacerlo de una y listo, ¿para qué seguir con la agonía? "Mami, ¿podemos hablar?"
Te miró con sorpresa. Nunca le había pedido hablar, jamás. Te dijo que sí, cerró IE sin dudar y se giró hacia vos. "Vení, vamos al patio", le pediste. Qué estúpida, qué diferencia hace el lugar? ¡Dejá de buscar tiempo, cobarde! Ibas caminando vos adelante cuando la escuchaste preguntar: "¿De cuántos meses estás?" No sabías si reír o llorar. Alcanzaste a esbozar una sonrisa y le dijiste: "No, no es eso".
Se sentaron frente a frente. La miraste, abriste la boca..."Ehhh...lo que pasa es que me enamoré...de una mujer". Viste como se puso blanca, se le "cayó" la cara. "Ay, Erica, ¿qué hiciste? ¿Y ahora qué hacemos?" Le dijiste que nada, que estabas bien, muy enamorada, que ella era muy buena...y que la conocía, era Si.
Estuvieron hablando durante un largo rato. En realidad vos eras la que hablaba atropelladamente y ella cada tanto te preguntaba algo. "Sos mi hija y te quiero, eso no cambia", declaró. Pero en algún lugar de tu inconsciente notabas que estaba shockeada porque tenía la mirada perdida. "¿Cómo se lo vamos a decir a tu papá? Con esto lo matás". Le dijiste que se lo dijeran cuando ella lo creyera conveniente, si quería esperar, esperaban. Cobarde, eso estás deseando. Te dijo que no sabía. Se dijeron una o dos cosas más y te encerraste en tu habitación.
Le mandaste un mensaje a Si: "Se lo dije a mi vieja. Creo que todo bien". Casi en seguida sonó Fly me to the moon. "¡Qué hiciste, sos una kamikaze!" fue lo primero que te dijo cuando atendiste. Le repetiste que se lo había tomado bien, que la verdad te habías sorprendido de lo tranquilo que fue todo, claro que todavía faltaba tu viejo. Seguro que apenas llegara te lo mandaba. La conocías, y no se iba a aguantar.
Sí te reprochó que se lo dijeras justo el día que ella tenía un cumpleaños, pero le aseguraste que todo estaba bien. Estuvieron charlando un rato y después se despidieron. Te quedaste en la pieza boludeando con la pc y muy contenta por cómo salieron las cosas.
Cuando escuchaste la puerta de calle te intranquilizarte un poco. Varios mensajes con Si fueron y vinieron en el ínterin. Tiempo después, golpearon a la puerta de tu pieza. Era tu papá con tu mamá tras él. "Me dijo tu mamá que querés hablar conmigo". Mierrrda.
Creés que se lo dijiste muy parecido a como te salió con tu vieja. Ver cómo se le transformaba la cara y palidecía te dolió porque sabías que lo estabas lastimando. Cuando se lo dijiste a tu mamá no tuviste tiempo de fijarte en eso, estabas demasiado ocupada hablando hasta por los codos. Pero ahora sí lo notaste y no pudiste evitar sentir dolor por su dolor.
Se le llenaron los ojos de lágrimas y meneaba la cabeza. No dijo nada en un buen rato. Sólo te miraba como si no te reconociera. Después de un tiempo te preguntó: "¿es la piba que vino a casa?" le dijiste que sí. "¿Te acostaste con esa mujer?" ¡Por dios! No puedo creer que esta altura de mi vida tenga que responder esa pregunta. Esto no me está pasando... ¡Tierra, tragame! "Sí". volvió a menear la cabeza.
Un rato después dijo: "Yo sabía que esto iba a pasar, estabas mucho rato sola, leés demasiado y no salís lo suficiente..." ¿Y eso qué tiene que ver? Volvió a quedarse en silencio. La miró a tu madre, como buscando alguna explicación. Ambos se miraban indefensos, buscando respuestas o culpas.
Varias veces dijeron que te querían, que era su hija y eso no iba a cambiar, que los había matado y varias cosas más que en este momento ya no recordás. Por tu parte, les aclaraste que no esperabas ni querías que cambien su forma de pensar, que sabías lo que ellos opinaban del tema, pero que se lo querías decir porque no te gustaba mentirles.
Al final se fueron. Le mandaste un mensaje a Si contándole que tu viejo ya estaba al tanto. Minutos después te llamó. Quería saber qué había pasado, qué dijo, cómo estabas vos. Te dijo que estaba contenta y orgullosa (o algo así). En un momento empezaste a oír una especie de quejido, como el aullido de un animal o algo así, pensaste que era un perro. Pero una idea se te cruzó por la mente y no pudiste apartarla...
Le dijiste a Si que cortabas porque creías que tu viejo estaba teniendo una crisis de llanto, te despediste y bajaste. Lamentablemente no te equivocaste, era él. Estaba en la cama agarrándose la cabeza y aullando al cielo, tu vieja le pedía que se calme, tu hermano miraba en silencio sentado a los pies de la cama y tu hermana te preguntó "qué le pasaba a papi". Cuando te vio aulló un "no" seguido de un "qué hice mal" mientras miraba al cielo esperando respuesta. "Le dimos todo".
Te pusiste a llorar y te fuiste al living donde tu madre buscaba un calmante: "si quieren me voy" le dijiste. "No, no. Somos una familia, ya lo va a superar", contestó abrazándote, tu hermana se sumó al abrazo llorando y pidiendo que dejaran de lagrimear. Volvieron al cuarto, le dieron la pastilla a tu padre, quien se fue al baño.
En la pieza quedaron tu madre, tu hermano y vos. Él la miró a las dos desde los pies de la cama y haciendo gestos amanerados y afinando la voz dijo: "menos mal que no le conté lo mío, si no se corta las bolas". Las hizo reír a ambas. Vos entre risas y lágrimas le dijiste que era "un pelotudo". Tu viejo salió del baño más calmado, te abrazó y se acostó. Te fuiste a tu pieza, no sin antes repetirle a tu vieja que si querían, te ibas. Pero la respuesta de ella fue la misma.
Si te llamó y le contaste la escena, te consoló, hablaron un rato y se despidieron. Instantes después tu hermana llamó a la puerta, entró, te abrazó y te preguntó si estabas bien. Qué sorpresas te da la vida, ¿no? De todas formas pensaste que no te fue tan mal con la confesión, podría haber sido peor. O eso creíste hasta el día siguiente...