domingo, 2 de noviembre de 2008

Desde afuera

11:30
Te levantás para ir al baño, mirás la hora y decidís dormir un rato más, después de todo es domingo. Pero no es cualquier domingo, es ese domingo que sólo se da dos veces al año. Al momento de despertarte, tu mente no lo registró, pero después no hubo forma de hacer a un lado esa información. Así y todo, no querés darte por vencida. Dormís boca abajo y sin almohada, te das vuelta hacia la izquierda; ahora hacia la derecha, te ponés de costado con almohada, boca arriba...no hay caso, no vas a poder volver a dormir.
12:30
El estómago te recuerda que forma parte de tu cuerpo, está nervioso, se retuerce, salta, esta tenso. Ya va siendo hora que te recluyas o que busques a los tuyos. Para estos días no hay nada mejor que uno de tu misma raza. Él sabe, siente lo mismo, y si no, te va a entender sin juzgarte, sin creer que estás mal. Es ahora cuando mirás de reojo a todos, ellos hacen lo mismo, están rastreando, detectando. Quieren saber quienes son sus semejantes, en estos momentos, el pertenecer es fundamental. Querés estar con los tuyos. O sola.
Se escuchan algunas bombas, pueden ser de tu bando o no. Esto sólo acrecienta las sensaciones, te da la impresión de inmediatez, de aceleración, todo a tu alrededor pasa en cámara rápida. Ahora se oyen bocinas que se acercan...ya están acá...se alejan. Van hacia allá.
13:30
La sensación de inquietud y nerviosismo poco a poco va ganando más partes de tu cuerpo. Ahora es el pecho el que se contrae, el que siente que le falta un poco de aire. Buscás distraerte, pero nada funciona. El cerebro se rebela, no acepta ordenes, insiste en centrarse sólo en eso. No podés escapar, te deja sin defensas.
El silencio se va apoderando de la ciudad, esporádicamente se puede ver un auto, que desesperado, intenta llegar a destino. Ya no hay gente en las calles, todo está desierto. La brisa mueve las hojas de los árboles, arrastra algún que otro papel en las veredas, los pájaros cantan, el sol hace que todo se vea más brillante.
14:10
Falta una hora. Las manos estan frías, te tiemblan un poco, sentís el palpitar agitado del corazón en la garganta, que está tan comprimida que casi duele. Te mirás el pecho, tenés la sensación de que vas a verlo moverse al ritmo de los latidos.
La mente se dispersa, los pensamientos explotan, el cerebro está confundido, excitado.
El silencio es atroz. La ciudad es un pueblo fantasma.
14:55
Te estás quedando sorda, los latidos alocados del corazón retumban en los oídos y te impiden escuchar algo más. El corazón está enloquecido, quiere salir del pecho, se agarra a las costillas y grita: "¡guaaaaarrrrdiaaaaaaa!". Juntás las manos, las acercás a la boca y les tirás aire para calentarlas. Tenés la garganta seca, necesitas agua, pero no sabés si serás capaz de tragarla, por ahí tendrías que probar con una Budweiser.
Se nubla, la naturaleza siente el nerviosismo. Vuelve a salir el sol, ¿será un mensaje para vos? Ya no te podés quedar quieta, la pierna comienza su repiqueteo nervioso, las pupilas están dilatadas, querés que el sufrimiento termine ya. Para bien o para mal.
15:00
Tendrías que haber ido. Aunque sea en tierras ajenas. Desde afuera es peor. Más si estás sola. El televisor está prendido, te muestra las imágenes sin sonido. No querés escuchar nada, la previa es lo peor, te pondría más nerviosa.
El aire se corta con cuchillo. Ya está todo listo, en unos minutos sabrás cómo estarás las próximos semanas: relajada, alegre, cariñosa. O triste, desafiante, orgullosa, con ganas de revancha. ¡Por favor!
15:10
Ya es la hora. Se terminó la especulación.
Empezó el clásico.

4 comentarios:

Miss Fiamma dijo...

¡Pero, cómo no me lo vi venir!!!!!

Un beso

Erica dijo...

jajajaja ¿porque la idea era esa? o ¡porque no le gusta el fútbol! ;)

Besos!

Endocimia dijo...

y porque le tiene que gustar el futbol?????

Erica dijo...

Ehhh, no, no le tiene que gustar. Pero ella sabe que a mi me gusta y por eso comentó lo que comentó y yo respondí lo que respondí...

¿se entiende o lo enredé más? :P